Rancaño: "Nunca hemos tenido denuncias ni es posible que las tengamos"

Rancaño: "Nunca hemos tenido denuncias ni es posible que las tengamos"

"Nunca hemos tenido denuncias ni es posible que las tengamos". Así de confiado se mostraba el responsable de depuración de aguas de PRIDESA a nivel nacional, Amador Rancaño, que visitó la depuradora de Manzanares. La razón de tanta seguridad estriba en que la planta manzanareña tiene capacidad suficiente para tratar las aguas con total solvencia.

Medio Ambiente
03-01-2006

Rancaño dijo, en relación con unas manifestaciones del Partido Popular en el último pleno en las que su portavoz afirmaba que se vertían al río aguas sin depurar o con depuración insuficiente, que PRIDESA construyó la depuradora y la lleva gestionado ocho años, período de tiempo en el que se ha cumplido siempre con los límites de vertidos tanto de materias en suspensión como de demanda química y biológica de oxígeno.

El responsable de depuración de PRIDESA señaló que además de sus controles, la Confederación y Medio Ambiente realizan análisis externos cada quince días durante veinticuatro horas y que todos ellos "han resultado satisfactorios, siempre", añadiendo que todas las muestras han estado por debajo de los límites fijados.

Rancaño precisa que el límite de sólidos en suspensión está en 35 milígramos/litro y que la media en la depuradora de Manzanares es de 5 a 10 milígramos, muy por debajo por tanto del valor límite. En otro parámetro indicativo, el de la demanda de oxígeno también cumple los requisitos con un margen amplísimo: sobre un límite de 125 milígramos/litro, la depuradora de Manzanres se mantiene en 50 milígramos.

Se trata por tanto de una depuradora que se coloca muy bien a escala nacional y mejor todavía a nivel regional, donde es "de las mejores" Rancaño afirma que además de eliminar sólidos y materias orgánicas, que lo hace ya el sesenta o setenta por ciento de las depuradoras, la de Manzanares permite la eliminación de compuestos de nitrógeno y de fósforo.

En cuanto al aspecto fangoso que pueden tener las aguas que se vierten al río, Rancaño recordó que cuando se producen tormentas o lluvias el caudal puede aumentar de cinco a seis veces por lo que se producen alivios; pero que ni ellos ni el Ayuntamiento son responsables de mantener el aspecto visual del río, un asunto que compete a la Confederación Hidrográfica del Guadiana.