– Estudio crítico sobre el origen y nombre de Manzanares, en el Campo de Calatrava

Estudio crítico sobre el origen y nombre de Manzanares en Campo de Calatrava”por don José Antonio García-Noblejas García-Noblejas. Notario. Académico correspondiente de Bellas Artes de San Fernando. Director General de archivos y bibliotecas. Selección.

Nos proponemos examinar con sentido crítico y con el detenimiento necesario, todas las fuentes documentales y bibliográficas conocidas. De este modo, intentaremos aportar una solución razonable y reflexiva a esta cuestión, con la mayor objetividad y rigurosidad posible, sin otro propósito de hallar la verdad a partir de pruebas documentales e hipótesis razonadas.

Cita del primer capítulo de la Relación Topográfica de Felipe II en 1579:

-“que en la dicha villa hay un fuerte castillo hacia la parte de oriente que fue más antiguo que la villa… y este castillo se decía de Mançanares y la dicha villa tomó el nombre del castillo al ser más antiguo que la dicha villa … y haber tenido este nombre se tiene por cosa muy cierta y verdadera y no hay memoria de que haya sido de otro nombre.”-

CONSIDERACIONES CRÍTICAS.

1. La falta de referencias documentales al castillo de Mançanares en las minuciosas crónicas de la campaña de Las Navas de Tolosa de 1212 confirma igualmente la inexistencia del castillo en aquellos años.

2. Hacia 1217, todo el terreno y solar donde se asiente hoy Manzanares estaba incorporado al término del castillo de Alhambra, que pertenecía a la Orden de Santiago, por lo que resulta imposible que en aquel tiempo existiera aquí un castillo de la orden rival.

3. En 1239, tras deslindarse los Campos de Calatrava y de Santiago, tampoco se cita la existencia de nuestro castillo de Mançanares ni del pueblo. Sólo a partir del deslinde del 4 de septiembre de 1239, es cuando toda esta zona pasa a pertenecer para siempre a Calatrava.

4. Será a partir de esta fecha, y de manera alguna con anterioridad, cuando puede afirmarse que la Orden de Calatrava ordena la construcción del nuevo castillo de Mançanares para afirmar su presencia en la nueva frontera surgida tras este pacto delimitador.

5. A pesar de ello, no hay a día de hoy ningún documento que fije o pruebe con precisión la fecha de construcción del castillo y la fundación del poblado de Manzanares.

6. Aunque no hay datos, es posible afirmar que las obras de edificación del castillo de Mançanares se prolongaron de cinco a seis años a partir de que los calatravos ordenaron el inicio de su construcción.

 EL ORIGEN DE MANÇANARES

Resultando forzoso descartar la fundación de Manzanares y de su castillo por los Sagasti y por don frey Martín Martínez, ¿cómo enton¬ces pudo originarse nuestro pueblo? A nuestro modo de ver la ausencia de una fecha precisa y de un acto determinado de funda¬ción viene a significar que la población no se creó expresa y delibe¬radamente por un acto de voluntad, sino que nació poco a poco sobre el lugar hasta constituir una entidad de población. Así ocurrió, según manifiestan las respectivas Relaciones Topográficas de 1579, con mu¬chos otros pueblos de nuestra comarca como Almagro, Daimiel, La Solana, Valdepeñas…, es decir, que los lugares donde las circunstancias topográficas y agríco¬las, el agua, la salubridad y las vías de comunicación eran propicias, comenzaron a agrupar y a recoger población apenas el avance de la Reconquista permitía un establecimiento seguro.

Los primeros núcleos de población serían primitivos y elementales: chozas de pastores, bombos y cuevas. En terrenos tan defici¬tarios de madera como los nuestros y de clima tan extremado, la cueva debió constituir un hábitat excelente, incluso con la ventaja del disimulo y camuflaje en momentos de razias y saqueos. Todavía en nuestros campos son frecuentes las quinterías establecidas encuevas, y frente al Torreón de Moratalaz, a la otra orilla del río, existe en ruinas la famosa cueva de Roquito, de gran capacidad para albergar animales, granos y cosechas. Acaso estas cuevas, lo mismo que las que existen cerca de la actual plaza de toros, sean el antecedente más remoto de nuestro pueblo y, como tales, como verdadera reliquia arqueológica, sería aconsejable conservarlas para el futuro el día en que las pobres familias que en ellas hacen su residencia encuentren más decoroso y actual alojamiento.

Junto a la población indígena que nunca faltaría en estas tierras, aún en las etapas más azarosas y difíciles de la reconquista, mezcla de celtíberos, romanos, godos y africanos, perfectamente adaptados por instinto a las condiciones de aquella vida, vinieron en avalancha, al olor de ocupar nuevas tierras sin dueño, los labradores de otras comarcas al norte de la nuestra y especialmente de las más próximas.

Mas en nuestro pueblo habría, además, alguna circunstancia particular que moviera a la Orden de Calatrava a conceder a este lugar una atención especial, acreditada con la construcción de un buen castillo cuando ya el peligro musulmán había pasado, y con el amurallamiento del lugar un siglo después (1353-1357), reducidos ya los moros al reino de Granada.

Estas circunstancias favorables deberían ser las siguientes:

1. Las comunicaciones.- Sabido es que, desde la más remota antigüedad hasta la Edad Moderna, la principal riqueza de Castilla y aún de España es la ganadería lanar, y que los ganados mudan de región según las estaciones del año, utilizando las cañadas, cordeles y veredas; esas cañadas y veredas con las que están acabando ahora la avaricia de los labradores y el descuido de los que por ellas deben velar. Las veredas son las vías de comunicación más antiguas entre nosotros y por ellas circulaba, al menos dos veces por año, la mayor riqueza nacional de entonces. Y he aquí que Manzanares era lugar de empalme de dos vías fundamentales: la cañada Real Soriana y la cañada de Cuenca, con sus correspondientes ejidos y dehesas; lugar de encuentro de pastores y ganaderos.

2. El agua.- Este fundamental elemento para hombres y rebaños se encontraba resuelto aquí en todo tiempo, bien con el río Azuer, bien con los pozos y las pilas de que nos hablan los documentos antiguos.

3. Situación estratégica.- Después del deslinde del 4 de septiembre de 1239 entre las órdenes de Santiago y de Calatrava, el lugar que ocupa Manzanares queda comprendido en los dominios de la última, formando un entrante entre los de Santiago y San Juan, en frontera con ambas hasta el vértice común del Pozo del Ciervo. Las relaciones entre las tres órdenes militares y sus vasallos eran de constante rivalidad por el poder y el control de territorios, con pequeños conflictos y litigios continuos.

Por todo ello, apenas delimitado este lugar para la Orden de Calatrava, se comenzaría la construcción del castillo, a cuyo alrededor inmediatamente se agruparía la población existente. Esto es cabalmente lo que afirman, en 1579, los redactores de la Relación Topográfica de Felipe II: «ser más antiguo el castillo que la dicha villa y haber tenido el dicho nombre se tiene por cosa muy cierta y verdadera», añadiendo: “que habrá trescientos e cincuenta años poco más o menos a lo que se cree y tiene por cierto conforme han oído a sus antepasados que se fundó y no se tiene noticia quién fue el fundador”..

La importancia de las obras del castillo de Mançanares y su necesaria duración de cinco o seis años como mínimo, atrajeron hasta el lugar a numerosos artesanos, obreros, pastores y labradores, que vinieron a engrosar la población pionera que llegó hasta estos lugares deshabitados, aprovechando la construcción del nuevo castillo calatravo manzanareño.

Esta es lisa y llanamente la verdad del origen de nuestro castillo y de nuestro pueblo de Mançanares; la referencia que aportan los redactores la Relación Topográfica de Felipe II en el año 1579, al citar ““habrá trescientos e cincuenta años poco más o menos a lo que se cree, conforme los vecinos han oído a sus antepasados, que se fundó y no se tiene noticia quién fue el fundador”, es sólo aproximada (1229), como ellos mismos manifiestan al hablar de oídas a sus antepasados, por lo que los años fundacionales debieron ser perfectamente los años finales de la década de treinta del siglo XIII (1239), fecha en que tiene lugar el deslinde entre las órdenes militares de Calatrava y Santiago. Por todo lo hasta aquí expuesto, no cabe considerar la existencia de las obras de la fortaleza hasta al menos el año 1240, obras que debieron ser inmediatas al pacto de deslinde sellado en el castillo del Tocón de Membrilla el 4 de septiembre de 1239. La constitución del enclave calatravo de Mançanares hay que ponerlo en relación directa con este pacto y con la necesidad que se presentaba a los calatravos de crear en su espacio un elemento representativo de su nuevo dominio en la zona.

Finalmente, a modo de conclusión, dejo aquí la contestación que hace D. Manuel Corchado Soriano a este magnífico estudio de D. José Antonio García-Noblejas.

Poco queda que decir sobre estas conclusiones lógicas y críticas sobre un asunto tan oscuro como el origen y la fundación de Manzanares.

Al reconquistarse definitivamente La Mancha a principios del siglo XIII, hacía cerca de siglo y medio que esta zona estaba deshabitada, siendo un vasto erial yermo y despoblado, salvo lar guarniciones de los castillos que jalonaban esta región próxima a la frontera con al-Andalus.

A partir del deslinde del 4 de septiembre de 1239, la situación geográfica de este nuevo enclave calatravo, situado a partir de entonces ante la misma frontera, era equivalente a la del castillo de El Tocón y La Membrilla en el territorio de Santiago, situado a mitad de camino respecto al mojón divisorio que se situó sobre las ruinas del poblado de “Argamasiella so la Membriella” o “Argamasiella de Pilas Bonas”. Ante esta nueva situación fronteriza, los calatravos determinarían la construcción de un nuevo castillo que se opusiera al enclave santiaguista.

El mojón divisorio de “Argamasiella so la Membriella o Pilas Bonas”, que figura en varios documentos y deslindes medievales a comienzos del siglo XIII, tuvo que plantarse necesariamente sobre algún accidente notable, como el resto de mojones divisorios, tras los deslindes de territorios pactados entre las órdenes militares de San Juan, Calatrava y Santiago. En este caso, el mojón encalado de piedra se plantó sobre las ruinas de un poblado antiguo, posiblemente íbero, del que se hallaron numerosos restos como monedas, idolillos u objetos cerámicos. Estas ruinas estuvieron situadas a mitad de camino entre Manzanares y Membrilla. Hoy este lugar puede situarse donde luego existió el molino harinero y la posterior ermita de Santa Ana, en la misma raya de términos municipales y junto al Azuer.

Parece indudable que el motivo que llevó a la orden de Calatrava a iniciar la construcción del castillo de Mançanares fue el asegurar sus derechos territoriales frente a la orden de Santiago, que estaba fuertemente establecida demasiado cerca del nuevo límite fronterizo. Por ello, los calatravos decidieron situar aquí un castillo y favorecer la creación de un poblado, justo delante de la misma frontera, para contrarrestar los enclaves santiaguistas de El Tocón y Membrilla. Además de su situación fronteriza, los calatravos encontraron en Mançanares unas condiciones favorables para el control y dominio de este lugar, como bien ha señalado el señor García-Noblejas; seguridad de abrevadero, nudo y encrucijada de caminos, cañadas, cordeles y veredas, vías pecuarias por donde pasaban miles de rebaños al año, agua buena en pozos y pilones, más el cauce del río Azuer, que regaba la vega y los campos, así como dehesas con pastos abundantes para los ganados. Esta riqueza será fundamental para el éxito de este lugar.