La torre, el castillo y el lugar de Manzanares en el Campo de Calatrava (1239-1512)

La torre, el castillo y el Lugar de Manzanares en el Campo de Calatrava (1239-1512)

Juan de Á. Gijón Granados

Conferencia en Manzanares (Ciudad Real), 24 de septiembre de 2022

A Enrique Rodríguez-Picabea Matilla, historiador medievalista de las Órdenes Militares, que se nos fue a una edad temprana.

INTRODUCCIÓN

Dar las gracias a la organización, a las autoridades locales y a todos los presentes. La historiografía sobre temas referentes a Manzanares estuvo ligada a la prensa y los diccionarios enciclopédicos en el siglo XIX y, sobre todo, a autores de la tierra que editaron artículos en las revistas locales de ferias y fiestas en la segunda mitad del siglo XX. Sobre la Edad Media debemos señalar a los autores que publicaron previamente a la creación de la Universidad de Castilla-La Mancha (1985) y los autores posteriores a esta fecha. La gran diferencia entre ellos es que los segundos tenían la dirección técnica de un investigador con larga experiencia. Esto ha producido un salto de calidad en los resultados.

Entre las primeras noticias para historiar sobre Manzanares cabe destacar a un cura párroco que realizaba el trabajo de historiar sobre los pueblos de la provincia de Ciudad Real. Inocente Hervás será continuador con una monografía de aquellas noticias que aparecieron en los diccionarios enciclopédicos del siglo XIX que en gran parte habían sido facilitadas por los curas párrocos de los pueblos. A similares fechas pertenece el catálogo de monumentos de la provincia de Ciudad Real de Portuondo (1917, publicado en 1972).

Tras la guerra y el tiempo de silencio posterior damos un salto hasta que en 1960 la profesora de enseñanza secundaria Caridad Díaz-Madroñero realiza un bosquejo histórico sobre Manzanares. A continuación, en años posteriores, el notario J. A. García-Noblejas (1917-1989) desarrolló un discurso sobre el origen de Manzanares en 1970 (publicado en 1973) o el terrateniente M. Corchado Soriano (1913-1980) hicieron un esfuerzo por conocer la historia de Manzanares y de los pueblos de la provincia. Añadamos al panadero Jerónimo García-Pozuelo como  autor  local  destacado.  Todos  estos  esfuerzos  para  conocer  el  pasado  medieval  de

Manzanares fueron realizados por personas que de alguna manera tuvieron la necesidad de conocer la historia de Manzanares con grandes esfuerzos y sacrificios personales, aunque sin una dirección técnica. Esfuerzos solamente reconocidos cada vez que se les cita en la actual historiografía sobre Manzanares.

Paralelamente la universidad española aportaba dos monografías sobre esta zona en la Edad

Media. Julio González, La repoblación en Castilla La Nueva, Universidad Complutense, Madrid,

1975 (Tomos I-II); Enma Solano, La Orden de Calatrava en el siglo XV. Los señoríos castellanos de la orden al fin de la Edad Media, Universidad de Sevilla, Sevilla, 1978. A estos autores clásicos les van a suceder otros más especializados. A finales del siglo XX la creación de una universidad regional será fundamental para dar un salto de calidad en los trabajos de investigación regionales.

Entre los autores posteriores a la creación de nuestra universidad regional, entidad que va a potenciar los estudios sobre esta región, encontramos las Jornadas de Historia de Manzanares organizadas por la Universidad Popular. Francisco Ruiz Gómez (Catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Castilla-La Mancha) con su “Manzanares en la Edad Media” (1990) daba inicio a un tipo de historiografía de alta calidad (discípulo del medievalista Abilio Barbero), además de sus trabajos sobre los orígenes de los territorios de La Mancha en la Edad Media (2002-2003). Cabe señalar los trabajos de investigación de Enrique Rodríguez-Picabea, sobre la Orden de Calatrava (1994) en los siglos XII-XIII y otros posteriores, vinculado la Universidad Autónoma de Madrid (bajo la dirección de Carlos Ayala) y seguidos con los trabajos de Clara Almagro, vinculada a la Universidad de Granada (bajo la tutoría de Luis Rafael Villegas).

En un congreso especializado mi trabajo sobre el Castillo de Manzanares en la época contemporánea (1995) que incluía una introducción sobre su origen medieval y que culminaría en el año 2003 con mi trabajo de investigación sobre la fortaleza de Manzanares en el ámbito de la Universidad Complutense de Madrid bajo la dirección de M. V. López- Cordón, que después dirigió mi tesis doctoral. Debo agradecer a Enrique Herrera Maldonado, que llevó la dirección de mis esfuerzos en el ámbito de la Universidad de Castilla-La Mancha, al Catedrático Fernando Bouza Álvarez que ejerció de bisagra en mi llegada a la Universidad Complutense de Madrid y a la Catedrática María Victoria López-Cordón Cortezo (UCM) que me dirigió mi trabajo sobre el castillo publicado en 2003 y mi tesis doctoral posterior (2008). Después continué mi formación con el Catedrático José Adriano de Freitas Carvalho (Universidad de Oporto) y, por supuesto, con Francisco Fernández Izquierdo (Científico Titular del Instituto de Historia, CSIC). A ellos les debo casi todo lo que soy como historiador en la actualidad.

El IES Álvarez de Sotomayor organizó unas jornadas con participación de los alumnos y cuyo máximo responsable fue Ignacio Jiménez Calero (2008), con la colaboración del Excmo. Ayuntamiento de Manzanares de la mano de Antonio Caba. En aquellas jornadas en donde participé señalaba que los esfuerzos académicos sobre la historia de Manzanares se daban cada muchos años sin ninguna continuidad. La existencia de las Jornadas Medievales en Manzanares es una oportunidad para forzar trabajos sobre la Edad Media de manera anual. Así se produce este trabajo a través de la Asociación El Zaque a los que animo a que ni una pandemia mundial frene este interés.

A los estudios sobre la zona en la Edad Media de Enrique Rodríguez-Picabea (+2015), fallecido a una temprana edad, o de Francisco Ruiz se han sucedido los de Clara Almagro en la Universidad de Granada. Ella nos regala toda una tesis doctoral sobre la Edad Media en los territorios ubicados al sur del Guadiana y al norte de Sierra Morena, donde se sitúa Manzanares. Además, su actividad como historiadora nos regala cada cierto tiempo artículos o participaciones en congresos especializados que son de sumo interés.

ANTECEDENTES DEL SOLAR.

Aunque existe presencia de homínidos del Paleolítico en el futuro territorio del Campo de Calatrava debemos señalar que por evolución de los yacimientos del Calcolítico (Edad del Cobre) se producen los primeros asentamientos del Homo Sapiens en la etapa del Neolítico ya avanzado.

Etapa Neolítica. Bronce de La Mancha.

Estos primeros poblamientos estaban ubicados en zonas de tierras de fácil cultivo, con agua y pastos. Se crearon poblados en altura, motillas y poblados de cabañas en llano.

Con una economía de base agropecuaria producían cereal, queso y lana existiendo fuerte presencia de animales como ciervo, jabalí y diferentes aves, a los que se añadían el tejón, lince, zorro, liebre y conejo.

Los yacimientos de la Edad del Bronce más cercanos fueron:

  • Motilla del Azuer. Desde 1974 la Universidad de Granada viene realizando trabajos arqueológicos con el resultado de rescatar el pozo más antiguo de Europa y un estudio sobre su cerámica que señala un origen doméstico propio. (Resto de carbón datado en 4.000-3.500 años de antigüedad) [c2.000-1.500 a. C.].
  • Motilla de Membrilla. Se trata del primer asentamiento humano conocido cercano a Manzanares. Con un diámetro de 70 metros y unos 9 metros de altura es una de las más grandes en su estilo y fue parcialmente destruida con la construcción del castillo y en su ladera la ermita actual. Ubicada a 200 metros del cauce del río Azuer. (Resto de carbón datado, 3.420 años de antigüedad). [c1.400 a. C.]
  • El despoblado de El Tocón que tenía Membrilla al inicio del siglo XIII se corresponde con esta motilla recubierta de tierra y en cuya cima los musulmanes levantaron un castillo sobre un montículo de tierra (el Castillo del Tocón de Membrilla). Es evidente que el nombre del tocón procede de esta motilla abandonada y convertida en un cerro con una elevación en forma de tocón. Se puede apreciar una base artificial del castillo sobre el yacimiento que daría más altura a la fortaleza. Esta base del castillo tiene forma de tocón. Quizás hubo abandono de este lugar en la Edad del Hierro que fue la etapa en que llegan los pueblos exploradores del Mediterráneo. Estos contactan con las poblaciones autóctonas que por evolución llegarán al mundo íbero y celtíbero.

Etapa indígena con presencia de pueblos mediterráneos.

El territorio en el siglo VII a. C. hasta el I a. C. estaba dentro de Oretania que incluía territorios al sur y norte de Sierra Morena con gran riqueza minera y de aceite, estimulada por la presencia en la península de fenicios, griegos y cartagineses. Oretania tenía mayor influencia íbera al sur

de Sierra Morena y mayor influencia cultural celta al norte donde destacaban Oretum Germanorum (Granátula de Calatrava), Gemella Germanorum (Almagro), el poblado del Cerro de las Cabezas (Valdepeñas) y el de la ciudad de Alhambra. Se produjo el enfrentamiento de los oretanos con los cartagineses (siglo III a. C.) y una alianza matrimonial posterior con los cartagineses ligará el territorio a Cartago Nova (Cartagena) para en su evolución caer bajo el dominio romano.

Etapa de romanización y visigotización.

Dentro del término municipal existió una villae al norte en el yacimiento de Venta Quesada, pero el punto romanizado cercano más importante fue la ciudad de Alhambra que evolucionó de población indígena prerromana hacia su romanización.

Alhambra era una ciudad fortificada oretana que evoluciona desde un yacimiento de la Edad del Bronce a la ciudad romana de Laminium con estatus de municipio. Poseía la misma categoría que Complutum (Alcalá de Henares), Toledo o Consuegra. Su importancia se debe a ser un nudo de comunicaciones peninsulares. Los laminitanos fueron plenamente romanizados y prueba de ello son los restos de terra sigilata, esculturas, puente, circo, ceca y necrópolis que existen en su casco urbano.

La desaparición de la cultura plenamente romana se produce tras la crisis económica y el final del Imperio Romano con una rápida e intrascendente etapa visigoda que continuará en los asentamientos o bien se abandonan por la invasión de principios del siglo V (c409). Bien desastres naturales o invasiones bárbaras las poblaciones evolucionaron hasta la llegada de las tropas musulmanas, pasando de una sociedad protofeudal visigótica heredera del fenómeno del colonato bajoimperial romano a una sociedad urbana y tributaria. La crisis del Imperio Romano había ruralizado la sociedad buscando como refugio el campo frente a la ciudad y tuvo su continuidad con los visigodos pero los musulmanes introdujeron a Al-Ándalus en las corrientes comerciales del Imperio Musulmán de Europa y Asia.

Para favorecer las corrientes comerciales del territorio fueron necesarios enclaves militares para su seguridad y protección. Observando ya en el futuro territorio de Manzanares estaba la Torre de La Mesnera. Por sus características arquitectónicas podría ser de origen romano. En el actual yacimiento queda un resto de uno de sus muros en la base de una torre cuadrada (sus restos en el siglo XIX eran unos 4 metros de ancho y más de 6 metros de alto). Esta sería reutilizada por musulmanes y cristianos en la Edad Media como punto de comunicación con las fortalezas más próximas. Durante el siglo XVIII Corchado indica que la dehesa de Siles se dividía en 8 parcelas, una de ellas recibía el nombre de “Castillo” que era una referencia a esta torre en la Mesnera descrita como “pequeño castillo”. Existe la posibilidad de que existiera más de una torre en la zona.

Etapas de dominio hispanomusulmán.

La llegada del dominio musulmán a la península es una etapa más de su expansión desde Asia por el Mediterráneo y Europa. Se produce un primer control militar del territorio al instalarse en La Mancha. La necesidad de crear una red de fortalezas para la seguridad comercial hizo crear pequeños asentamientos, como Moratalaz, que defendían esta actividad económica. Con la creación de Al-Ándalus la capital se ubica en Córdoba y la península se dividió en 22 coras o provincias, heredadas de los visigodos, para su gestión administrativa y militar. Cerca del actual Manzanares la ciudad más importante era Calatrava La Vieja. Allí existía un Gobernador del que

dependían otros pequeños asentamientos cercanos como Moratalaz y Argamasilla de Pilas Bonas.

Siglo X.

Con el esplendor del Califato de Córdoba se ubicaba una fortaleza califal en el siglo X en Moratalaz. Ubicada estratégicamente entre las coras de Jaén y Toledo. Se trataba de una zona poco poblada y fronteriza que servía de abrigo para las comunicaciones por tierra.

Esta pequeña guarnición del Ejército hispanomusulmán sería útil en las sublevaciones por los aumentos de impuestos, cobijo para el comercio y defensa frente a las algaradas y cabalgadas de los núcleos cristianos del norte peninsular.

Siglo XI.

R. Izquierdo señala la creación en el siglo XI de la taifa llamada Reino de Toledo. Por primera vez se crea una entidad independiente que por evolución será, sin la integridad exacta, la futura Castilla La Nueva y, después, la actual Castilla-La Mancha.

Con la conquista de Toledo en el 1085 por Alfonso VI la frontera quedó poco estructurada en La Mancha. Se produce la invasión de los Almorávides (1090-1145). Esto produjo que esta zona de la península se vinculara al norte de África en esta etapa almorávide con capital en Marrakech. R. Izquierdo señala la existencia del camino Toledo-Úbeda, con paso por Mora, Consuegra y Alhambra. Desde esta ciudad había otro camino hasta Alcalá. F. Ruiz indica que en el camino Toledo-Córdoba el itinerario pasaba por el Puerto de Orgaz, la ciudad de Calatrava y Úbeda. Esto implicaría su paso por Alhambra y entre Calatrava y Alhambra se ubica la aldea musulmana de Moratalaz con su pequeña fortaleza. En el siglo XIII se reorganizarían estos caminos que habían sido paso de mercancías y personas en Al-Andalus.

Siglo XII.

La etapa situó esta zona en tierras de frontera con presencia al principio del siglo XII de campañas de conquista musulmana y cabalgadas de castigo cristianas, lo que debió producir despoblación por la inseguridad de los tiempos. En 1147 Alfonso VII asaltó la ciudad de Calatrava que era la más importante en la zona del Guadiana. Poco después la cedió a la Orden del Temple junto a otros enclaves al sur de la actual provincia de Ciudad Real. La Orden de Calatrava ocupó las tierras que los caballeros de la Orden del Temple desistieron de defender en La Mancha y que eran el paso estratégico desde el sur musulmán peninsular hacia la tierra de Toledo.

Tras la pérdida de peso almorávide se produce una reorganización del territorio con protagonismo cristiano a mediados de siglo. Con una frontera al sur del Campo de Calatrava poco fortalecida la Orden de Monte Gaudio (o Montfranc) recibió el territorio de Alhambra (c1158) que incluía las tierras del futuro Manzanares. A mediados del siglo XII el territorio manchego es cristiano con presencia de la Orden del Temple para vigilar la frontera sur castellana. Pero en 1158 los territorios que la mítica orden templaria vigilaba como cuña al sur de La Mancha frente al poder musulmán los abandona por su debilidad militar frente a las alianzas guerreras musulmanas siendo estos lugares ocupados voluntariamente por unos caballeros que fundan de esta manera la Orden de Calatrava. En 1175 de nuevo aparece otra invasión que ligará el territorio al norte de África. Se trata de la invasión Almohade que acabará con el poder de los núcleos cristianos temporalmente en La Mancha por la Batalla de Alarcos (1195) que subirá la frontera hasta el Tajo para después con la Batalla de las Navas de Tolosa (1212) dejar la frontera de moros y cristianos en Sierra Morena, con la excepción de la plaza de Montiel (musulmana hasta 1228).

La crisis almohade de 1195 provocó la huida de los caballeros calatravos que sobrevivieron a la pérdida de la ciudad de Calatrava y sede de la institución. Algunos caballeros jóvenes desde Zorita de los Canes (Guadalajara) donde se habían refugiado cabalgaron hacia el sur para tomar el Castillo de Salvatierra (1198). En ese momento la institución se denomina Orden de Salvatierra, pero en 1211 se pierde la plaza.

En estos cambios de poder la Orden de Monte Gaudio desapareció y las tierras de Alhambra pasaron a depender de un noble militar al servicio de los reyes castellanos por ser un lugar estratégico en la frontera. Como la Orden de Calatrava está a punto de desaparecer siendo arrasada su sede conventual (Calatrava La Vieja) y trasladándose los supervivientes más al norte hasta Zorita de los Canes (Guadalajara), después de la Batalla de las Navas de Tolosa (1212) fundaron su nueva sede como castillo rocoso en una gran altura (Sacro Convento de Calatrava La Nueva, 1217) como vigía de los territorios de Sierra Morena frente al Castillo de Salvatierra que estaba en poder de los musulmanes.

Desde mediados del siglo XII hasta la Batalla de Alarcos se produjeron campañas guerreras y treguas entre Castilla y los reinos hispanomusulmanes por lo que las poblaciones de La Mancha debieron sufrir grandes alteraciones. Entre 1195 y 1212 el territorio de la Encomienda de Alhambra pasó a ser musulmán de nuevo. Entre estas fechas se produce la intervención del Papa para tratar de evitar la guerra entre los diferentes reinos cristianos peninsulares y dirigir los enfrentamientos contra los hispanomusulmanes a través de bulas con espíritu de cruzada. Se produjeron en estas fechas asaltos a fortalezas en la zona con máquinas de guerra lo que tuvo como consecuencia una evidente despoblación.

Toda la tierra estaba alterada.

Siglo XIII.

Un manuscrito del siglo XVIII, citado por García-Noblejas y que no sabemos su fuente de información, señala que “por las partes de Manzanares” el rey castellano envió a los maestres de Santiago y Calatrava a tomar los castillos de los “campos laminitanos”.

Saquearon Barajas, despoblado en Daimiel, que estaba abandonado y al llegar al Castillo del Tocón de Membrilla los sitiaron tomándolo en dos días. Allí dejaron una corta guarnición militar y el grueso de la tropa de los maestres volvieron al sitio de Calatrava.

Los militares musulmanes del Castillo de Alhambra cercaron entonces el Castillo del Tocón durante 20 días, pero llegaron las noticias del triunfo cristiano de la Batalla de las Navas de Tolosa (1212) y los hispanomusulmanes se retiraron del asedio. Los castillos musulmanes del Campo de Calatrava fueron abandonados ante aquella victoria cristiana. Tan solo en Montiel quedaba una guarnición musulmana hasta 1228.

Tras la Batalla de las Navas se volvió a reorganizar el territorio bajo el amparo de la cruz cristiana. En 1214 Alhambra pasa a la Orden de Santiago e incluye en sus límites la Torre de la Mesnera al este y La Membrilla del Tocón al sur. En octubre de 1214 moría Alfonso VIII de Castilla quedando su hijo el niño Enrique I como heredero, pero al ser menor de edad se origina una regencia a cargo del Conde Álvaro Núñez de Lara. Se produjo entonces un enfrentamiento por el control del poder.

Doña Berenguela, hermana del rey fallecido, junto a parte de la nobleza y el Arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada se enfrentaron al bando del regente. La Orden de Santiago apoyó al Conde y se vio beneficiada con donaciones de fortalezas y territorios. En 1215 las plazas fuertes de Alhambra y Salidiello pasaban a manos del Conde Álvaro Núñez de Lara para su defensa, temporalmente, y frente a ellas estaba la plaza musulmana de Montiel que quedaría durante una decena de años como la fortaleza musulmana más al norte de la península gracias a las treguas forzadas por la minoría de edad del nuevo rey. El Conde ejerció de regente del Reino de Castilla. Se trataba del Alférez Real, jefe de las tropas del rey (1208-1217).

Este noble militar taponaba de esta manera la posibilidad de un nuevo avance musulmán al norte de Sierra Morena por medio de pactos y con la presencia de las huestes reales en este punto caliente de la frontera. Los castillos de Alhambra y Salidiello quedaba enfrentado al de Montiel durante algunos años. Montiel había quedado como punta de lanza del poder musulmán en la península.

Tras las campañas militares en el Reino de Jaén quedaba aislado y sin fuerza para sobrevivir la plaza de Montiel. La Encomienda de Alhambra volvía a la Orden de Santiago (1217) acabando el Conde fuera del poder y con poca salud obtuvo hábito de Santiago para morir en paz. En 1228 el Castillo de Montiel pasaba a manos cristianas tras su asedio y quedaba definitivamente finalizada la presencia de hispanomusulmanes al norte de Sierra Morena.

En las negociaciones con los señoríos limítrofes se establecerían distintos acuerdos en los años posteriores. El acuerdo de La Membrilla (1239) aumentaba los límites con la Orden de Calatrava para proteger Almagro, donde residía el Maestre de Calatrava. Quedaban cerrados los límites del Campo de Montiel y del Campo de Calatrava.

Nacía así el Lugar de Manzanares donde se construyó una torre para señorear el nuevo territorio calatravo. Una torre integrada en la red de castillos del Campo de Calatrava y símbolo de poder señorial para articular el dominio fiscal, militar y de control territorial que permitirá la posterior repoblación con nuevos vasallos de la Orden de Calatrava.

LA FUNDACIÓN DEL LUGAR DE MANZANARES, ALDEA DEPENDIENTE DE LA VILLA DE ALMAGRO.

La sociedad urbana y tributaria hispanomusulmana desaparecía y el territorio evolucionó hacia un feudalismo fronterizo de cultura cristiana con privilegios de repoblación por la inseguridad territorial. El hecho fundamental que marca a la nueva sociedad que se va a asentar en el territorio es el peligro del enemigo musulmán que estaba cerca. Mientras se reorganizaban los nuevos territorios cristianos al otro lado de la frontera se producían fenómenos similares. En la modificación de los poderes políticos musulmanes de la península se va a crear por unión de varias taifas el Reino Nazarí de Granada en 1238 y un año después se produce la fundación de Manzanares resguardando a la villa de Almagro.

El territorio de frontera ocupado por los cristianos a través de Órdenes Militares había tenido poco éxito repoblador. Esta zona de Manzanares pertenecía al llamado Campo de Montiel y no estaba habitada. Ni la Orden de Monte Gaudio, ni el Conde, ni la Orden de Santiago fundaron un lugar en este paraje de los territorios de la Encomienda de Alhambra que perdió su Comendador Fernandarias de Galarza (1237-1242). Con la cesión de esta porción de terreno a Clavero de la Orden de Calatrava.

Los dos asentamientos cercanos que marcan la creación del Lugar de Manzanares fueron:

  • Argamasilla de Pilas Bonas (Hospital de Santiago de los Caballeros, Toledo. Orden Militar de Santiago)

Yacimiento de origen cultural prerromano y que en su secuencia poblacional terminó con su último vecindario hispanomusulmán pasando a formar parte de los bienes de una institución benéfica ligada a la reconquista. Con los enfrentamientos dados en la zona en el siglo XII nunca más se repobló al posicionarse como mojón entre las Órdenes de Calatrava y Santiago. Cuentan las Relaciones Topográficas de Felipe II, sobre Membrilla, que existían las huertas de arboleda de un lugar que llaman Serna del Hospital de los Caballeros de Toledo. Estas eran de regadío y la mayoría de las frutas eran membrillos y manzanos (siglos XV-XVI). La misma fuente nos habla del lugar. Tenemos referencias de la ermita de Santa Ana “donde hay villares donde en otro tiempo parece haber estado poblado”. Se sacó una tinaja llena de planchas y ladrillos de oro por D. Gutierre de Padilla (c1500). Corchado nos indica que por documentación del siglo XVIII conocemos que el Molino de Santa Ana allí ubicado no paga diezmos ni a la Orden de Santiago ni a la Orden de Calatrava porque pertenecía a “los Caballeros de la Ciudad de Toledo, que son los que la cobran”. No explicaba que lo hacía a una institución santiaguista que era un Hospital.

Allí existía al menos desde 1239 un pequeño espacio limítrofe entre la Manzanares calatraveña y la Membrilla santiaguista con una jurisdicción independiente ligada al Hospital de Toledo. Se trataba de un señorío especial ya que los beneficios de una serna eran para el Hospital de Santiago de los Caballeros (Toledo). Según Julio Porres, en su historia de las calles de Toledo, fue una institución fundada en 1.180 a la que se asignaron diferentes derechos y bienes para poder desarrollar sus actividades que consistían en curar heridos de la reconquista, tanto caballeros como vasallos, y custodiar moros cautivos de aquellas guerras para pedir rescate por ellos. También en la Edad Media se dedicó al rescate de cautivos. Debió producirse una donación de los derechos de esta serna al hospital toledano tras el año 1212 quedando aquel terreno anclado entre los poderes calatravo de Manzanares y el santiaguista de Membrilla.

En la descripción de los bienes del Hospital en 1478 se incluía “una huerta en La Membrilla y una serna, denominada La Fuente del Maíllo [Maguillo], en Montiel” (rentaban 11.000 mrs entre las dos) que suponían casi el 5% del total de los bienes que percibieron los del hospital en aquel tiempo como rentas dinerarias. También recaudaban rentas en especie en todos los pueblos del Campo de Montiel. La “merced de amidos” consistía en que cada labrador debía pagar por el uso de animales de labranza (un cuarto de fanega por cada bestia, sumaban 250 fanegas de trigo). Lo que señala que existían mil animales de labor en el Campo de Montiel a finales de la Edad Media.

Porras Arboledas (1997) señala que tuvieron la finalidad de generar riqueza para rescatar cautivos y sanar a los heridos de la guerra hasta donde fueron llevando diverso material sanitario. Por ello fueron dotados por los reyes de numerosos lugares con beneficio rentista, pero con el alejamiento de la frontera y al acabar la reconquista estos hospitales perdieron sus funciones convirtiéndose en señoríos dedicados a ofrecer custodia a administradores remunerados con un salario.

  • Moratalaz (Orden Militar de Calatrava)

Debió ser un lugar abandonado por los musulmanes por su poca importancia y su imposible defensa al ubicarse en un llano. La Orden de Calatrava la tendría poco poblada reutilizando su castillo califal probablemente hasta la crisis epidémica de mediados del siglo XIV. Dada la reorganización de Manzanares como lugar amurallado probablemente su poca población emigró ante la inseguridad de los tiempos. Allí quedaba en un alcor, una pequeña elevación sobre el terreno llano, una fortaleza con dos torres abandonada que en el siglo XV era utilizada por los pastores como refugio. En la actualidad los restos que quedan son parte de la torre más alta y su antiguo pozo.

Resulta de interés la referencia de Inocente Hervás sobre Moratalaz (Moratalfaz) redactada a finales del siglo XIX, aunque sea un error de interpretación. Según este autor hasta 1215 perteneció a “María Juárez y sus hijos Sancho y Velasco Aznares”. Estos permutaron este territorio por otros que la Orden de Calatrava tenía más al norte, en Campos. El mismo autor señala que Moratalaz se cedió de manera vitalicia a Violante de Aragón, mujer de Alfonso X e hija de Jaime I el Conquistador y Violante de Hungría, pero con toda seguridad confundió la Encomienda de Moratalaz, ubicada al sur de Madrid y norte de la provincia de Toledo, con la Moratalaz cercana a Manzanares.

No tiene mucho sentido que la reina consorte de Castilla (1252-1284) recibiera este territorio de frontera. Era habitual que tras enviudar se le concedieran términos para su supervivencia al perder el papel de reina. La concesión a la Encomienda de Moratalaz de un juro de más de 300.000 maravedís “en las yerbas del Campo de Calatrava” probablemente fue lo que confundió al cura párroco de la Iglesia de la Asunción de Manzanares (1904- 1914) D. Inocente.

Los recientes estudios de Clara Almagro (2014-2016) determinan una población musulmana (mudéjar) dispersa a modo de granjas o casas (además del punto ligado al castillo califal) en el término de Moratalaz con huellas de una fuerte actividad de regadío.

En 1482 la Encomienda de Manzanares se ampliaría adquiriendo gran parte del solar del cercano lugar de Moratalaz porque llevaba deshabitado muchos años.

El Lugar de Manzanares.

La Biblioteca de la Real Academia de la Historia conserva en sus fondos de la Colección Salazar y Castro documentación referente a las Órdenes Militares, entre las que se encuentran muchas referencias a la repoblación de los territorios de Órdenes Militares.

Llama poderosamente la atención una referencia en sus archivos: “Donación de una heredad en la aldea de Manzanares, hecha por el rey Alfonso VIII a favor de la Orden de Calatrava” (31 de julio de 1.186). [Índice de la Colección de Don Luis de Salazar y Castro, tomo XXIII, ref. 36.347]

Evidentemente no se trata del Lugar de Manzanares, en el Campo de Calatrava, si no de una referencia a otro lugar. Se puede referir a la aldea de Manzanas en la provincia de Toledo que con el tiempo desapareció o bien una alusión a Manzanares El Real, en la provincia de Madrid. Manzanares como aldea no existió hasta que reunidos en Membrilla la élite de las órdenes de

con la creación del término que daría lugar a Manzanares (Ciudad Real). Cuando crearon aquel acuerdo el Lugar de Manzanares no existía y será esta fecha de 1239 la que debemos tomar como año de su nacimiento. Allí se construyó una torre.

En el siglo XIII se produjo un proceso de organización y modernización paulatina del territorio donde se ubica Manzanares. Tenemos noticias c1284 de la existencia de un Comendador de Manzanares independiente de la Clavería y c1350 de la existencia del castillo. Con la crisis del siglo XIV se produjo un afianzamiento del Lugar de Manzanares con la creación de sus murallas que aseguraba el asentamiento mientras otros lugares cercanos como Moratalaz o Aberturas se despoblaron definitivamente a favor de Manzanares y otros lugares. Argamasilla de Pilas Bonas no tuvo población tras 1239 porque era un yacimiento musulmán abandonado que ejerció como límite entre Manzanares y Membrilla, además pertenecía a un Hospital de Toledo con jurisdicción propia. Durante el siglo XV convergían varios poderes en Manzanares: la clavería, la encomienda, el maestrazgo y el Arzobispado de Toledo. A inicios del XVI casi desaparecía el poder del Clavero de la Orden a favor del Comendador de Manzanares en una reorganización interna de la Orden de Calatrava. Para complicar más su administración en el siglo XVIII pertenecerá temporalmente a la Orden de San Juan de Jerusalén vinculado a la administración de los Infantes de la Casa de Borbón.

En este siglo XIII se daba nombre a un nuevo asentamiento de la Orden de Calatrava con la característica más señalada en aquel terreno. Manzanares atiende a la existencia de manzanos, silvestres o no, que destacarían en el nuevo emplazamiento como algo característico de la ubicación de la torre calatrava. Algo poco sorprendente si echamos un vistazo al nombre de poblaciones cercanas de la Orden de Santiago. Carlos J. Rubio señala los topónimos de poblaciones de Fuente Maguillo al sur de Montiel en el cercano al Campo de Montiel (maguillo es un manzano silvestre) del que formaba parte el territorio actual de Manzanares, La Moraleja (morera) [después se renombraría como Villanueva de los Infantes] o Fuente de la Higuera en el siglo XIII. Membrilla debe tener un origen similar al nombre de Manzanares.

Bautizado por la existencia de este árbol como rasgo del medio físico se debió construir con premura la torre fortaleza bajo la dirección del Maestre de Calatrava y con la colaboración del Clavero de la Orden para poder albergar población que aportase con sus diezmos riqueza a la Orden. En la desmembración del territorio del Campo de Montiel (1239) en la dehesa de Matamediana de Manzanares se permitía la caza de los vecinos de Membrilla (Orden de Santiago) a cambio de pagar el diezmo. Además, el portazgo, ligado al paso del ganado, siempre perteneció al Clavero durante la Edad Media y la Edad Moderna. A las actividades de caza y de paso de ganado debía pronto añadirse el del cultivo de las tierras, aunque para eso se debían recibir vasallos de la Orden. Era necesario, por tanto, establecer un edificio y una administración para gestionar estos bienes. Al principio una torre fuerte y después se proyectaría un castillo. En aquel acuerdo se señalaban al Comendador de Montiel (Orden de Santiago) y al Clavero de Calatrava como responsables de los problemas que pudieran suscitarse en tal actividad. Se vincula de esta manera Manzanares al Clavero Rodrigo Fernández como primer señor en la organización del feudalismo en este lugar de la meseta meridional castellana.

La institución de la Clavería tenía como función principal mantener el Sacro Convento de Calatrava La Nueva como sede de la institución. El presupuesto del Clavero se nutría de diferentes derechos adquiridos en distintas concesiones de épocas diferentes.

Sus derechos, entre los que estaban dehesas para pastos en todo el Campo de Calatrava, estaban dispersos por muchos lugares. A falta de documentación que lo aclare es evidente que antes de la existencia de un Comendador de Manzanares (c1284) los derechos de esta demarcación territorial pertenecieron al Clavero. A partir de la creación de la encomienda cada señor tiene diferentes intereses fiscales. El Clavero tiene los suyos y el Comendador otros diferentes. Derechos defendidos desde una torre que el Clavero (o el Maestre) debió construir en los años siguientes al acuerdo de 1239. Las diferentes referencias que ligan al castillo con la Clavería durante distintos momentos en la Edad Media nos permiten señalar su vinculación desde el inicio a esta dignidad de la Orden de Calatrava. La aparición de la figura del comendador reforzaría el enclave a finales del siglo XIII para consolidarse a mediados del siglo XIV.

A finales del siglo XV el territorio creció territorial y económicamente hasta la crisis de inicios del siglo XVI. Esta grave crisis del territorio coincide con la pérdida de protagonismo de la Clavería en Manzanares vinculándose más a otros territorios del Campo de Calatrava. Durante la Edad Moderna los claveros no tienen ninguna presencia en Manzanares salvo que continuaron cobrando el portazgo de la villa, que gravaba mercancías o animales en tránsito. El paso de cañadas ganaderas mantuvo el interés por cobrar el portazgo.

Sobre la primera población vecinal debió atraerse familias castellanas del norte peninsular o bien se pudo repoblar con familias de los que participaban en aquellos momentos en la conquista del norte de Andalucía. Al igual que “hombres de las Navas” recibieron terrenos de los nuevos territorios conquistados para instalarse en ellos la Orden de Calatrava pudo premiar a sus huestes con la ocupación de estas nuevas tierras adquiridas en la organización de las fronteras entre Órdenes Militares. Claro que para ello necesitaban ser defendidos por una torre fortaleza. Debió construirse inmediatamente al acuerdo de 1239 la Torre del Clavero para poder vigilar, cobrar los derechos de los diezmos y ejercer justicia en el nuevo territorio. Vigilancia, justicia y cobro de impuestos, las tres actividades iban ligadas a la torre en donde se depositarían los impuestos cobrados por el paso de ganado (portazgo) y los derechos de caza. No se percibían diezmos de agricultura porque no había población en Manzanares. Lógicamente estos corresponderán al comendador en el momento de su institución que debió coincidir con la creación del castillo y una repoblación con familias del norte castellano o bien con familias ligadas a la reconquista.

La torre, y después el castillo, aseguraba la vida a los vasallos de la Orden de Calatrava en tierras de frontera. Si recordamos los acontecimientos bélicos de los siglos XI y XII no era posible repoblar con vecinos estos lugares si no era bajo el amparo de un enclave estratégico defensivo, una fortaleza que los va a proteger en caso de razzia o crisis bélica. Los cambios de frontera habían sido frecuentes y las familias de repobladores necesitaban un elemento militar que los defendiese de las frecuentes incursiones musulmanas. La nueva población se trataba una aldea “ex novo” de la Orden de Calatrava en tierras de frontera. Este asentamiento calatravo no aprovechaba otro anterior hispanomusulmán y el cercano Argamasilla de Pilas Bonas quedaba despoblado.

Carlos de Ayala (2003) señala que no es frecuente la construcción de un castillo por parte de las Órdenes Militares porque en la mayoría de los casos reaprovechan una fortaleza musulmana o cristiana. La torre nació como símbolo de poder de la Orden de Calatrava en el nuevo territorio adquirido en las negociaciones con la Orden de Santiago. El edificio militar debía tener armas, pertrechos y víveres suficientes para desarrollar su labor militar, fiscal y residencial. El castillo tuvo mayor complejidad y sería dirigido por un alcaide y una pequeña guarnición militar. Además de su función militar eran muy importantes las labores administrativas y de almacenaje de los frutos de la tierra. La fortaleza fue la residencia de los claveros y los comendadores durante la Edad Media.

EVOLUCIÓN HASTA DECLARARSE VILLA.

La torre y el castillo como germen de la población.

La fortaleza de Manzanares al inicio fue una simple torre almenada que se correspondería con la actual Torre del Homenaje, hoy reedificada en sus pisos superiores.

Un documento sobre un pleito de 1512, citado por Clara Almagro (2008), indicaba algo sorprendente sobre la población de Manzanares al inicio de su creación: “…donde está agora la dicha villa de Manzanares solamente avía una torre donde avía ninguna vecindad, no tenía término, salvo que estava sytuada en el término de dicho lugar de Moratalaz”. Lo que nos está diciendo esta referencia documental es que la población de Manzanares vivía en Moratalaz y que la solitaria torre defendía aquel término desde la ubicación actual de la Torre del Homenaje del Castillo de Manzanares bajo la jurisdicción del Clavero de la Orden de Calatrava. Debió corresponderse esta situación a la etapa 1239-1284 puesto que en esta segunda fecha ya se menciona a un Comendador de Manzanares.

Las razones arqueológicas que confirman esta cita de archivo para pensar en esta idea de la existencia de una “torre fortaleza” son:

  • Distinto tapial al del resto del castillo (más antiguo el de la torre).
  • Distinta orientación en el plano en referencia al resto de la edificación castrense.
  • Presencia de talud en base de la torre, elemento diferente al resto del edificio.

Esta solitaria torre en lo más alto del terreno llano de Manzanares tenía un acceso elevado como todas estas torres aisladas. Siempre debía estar vigilada desde su terraza superior puesto que para acceder a la misma era necesaria una escalera que se debía guardar en el primer piso para evitar la entrada del enemigo. Esto explica su estructura actual.

Al principio esta torre del Clavero debía ser ayuda del Castillo de Moratalaz y del Castillo de

Almagro. La torre estaba dividida de abajo a arriba en:

  1. Primer suelo. Funcionaba como sótano, con aspecto de prisión y pudo ejercer como estancia de refugio para los primeros vasallos de Manzan
  2. Segundo suelo. Acceso exterior con escaler Se trataba del centro militar de vigilancia. Allí debían dormir, comer y organizar su trabajo.
  3. Tercer suelo. Granero o despensa, recoge diezmos de la caza de la clavería y el portazgo.
  4. Cuarto suelo. Sala de armas (y armaduras), denominado “Plaza de armas”.
  5. Quinto suelo. Terraza almenada (llamado “patio de armas”). Control visual del territorio y lugar donde se debían producir los actos de homenaje feudal.

El castillo de Manzanares realizó constantes obras de transformación a lo largo de su vida adaptándose a los distintos estadios políticos y culturales que fue abordando con el tiempo. La evolución del edificio, emblema del asentamiento de Manzanares, pasó de torre fortaleza de la clavería (c1239), castillo de la clavería y de la encomienda (c1284-c1450), evolución hacia castillo-palacio de la encomienda (con importantes obras entre 1450-1480).

Definido este palacio-castillo con su patio central con arquerías y jardines sufrió un importante cambio con la construcción de un gran pósito en el siglo XVIII siendo el “Real Castillo de Manzanares” por su pertenencia a los Infantes de la Casa de Borbón. Con las agresiones bélicas de la Guerra de Independencia (1808-1814) se transformó en fortaleza abaluartada temporalmente y con la Guerra Carlista (1836) sufrió cambios como fuerte fusilero, con la aparición de nuevas aspilleras, por poco tiempo.

Estos cambios llevarán al edificio finalmente a convertirse en Cuartel de la Guardia Civil y por su incomodidad como edificio, dada su antigüedad, se produjo su abandono para su venta en la desamortización (1864) tras las obras para convertirlo en una casa-castillo. Momento en que se transforma de edificio militar a una arquitectura doméstica adaptada a su nueva situación sociopolítica. Engullido por el casco urbano cegó los fosos donde acabaron las pocas almenas que quedaban en sus muros. Parte de los materiales constructivos históricos del edificio sirvieron como relleno que eliminaba el foso medieval.

Tras una primera división en dos propiedades privadas algunos edificios se fueron apoyando en sus muros en un crecimiento orgánico que escondió el castillo medieval hasta su última restauración de finales del siglo XX. Las diferentes herencias subdividieron en diferentes propiedades el edificio. Hoy se divide la antigua fortaleza entre una parte propiedad de la familia García-Noblejas y otra como hotel-restaurante “Castillo de Pilas Bonas”, más algunas propiedades añadidas a la manzana.

El asentamiento poblacional.

Pruebas arqueológicas antiguas con fecha del edificio que rodea la torre no existen hasta la aparición de un baldosín del siglo XVII. Las pruebas documentales más antiguas señalan el siglo XIV. Luego entre 1239 y c1350 pudo existir como fortaleza una torre con algún edificio cercano que lo complementase. Lo más probable es que cuando se crea la figura del comendador a finales del siglo XIII se construya el castillo.

A mediados del siglo XIV desaparecieron muchas poblaciones abandonadas por la peste y el Lugar de Manzanares se amuralló por lo que pudo atraer restos de poblaciones que nunca se volverán a poblar, como es el caso de Moratalaz o Aberturas. En el año 1352 el Concejo de Manzanares había sido obligado a amurallar Manzanares. Lienzos que existían a mediados en el siglo XIV y que ayudarían a que la población absorbiese otras entidades menores que desparecerán con la epidemia de mediados del siglo XIV. El hecho de que mientras se construyeron las murallas los vecinos no tuvieron que pagar impuestos durante cinco años debió ser un gran aliciente para que los vasallos de la Orden de pequeñas aldeas vecinas se reubicaran en Manzanares constituyendo una forma de repoblación excepcional. Indudablemente al frente de la Clavería de Calatrava, que era una de las dignidades de la institución junto a la Encomienda Mayor y el Maestrazgo, se situaron los caballeros de la alta nobleza.

Fue una costumbre medieval ascender a Maestre de Calatrava pasando previamente por la Encomienda Mayor y antes por la Clavería de la Orden, aunque no siempre se produjo de esta manera. La lucha entre las familias nobiliarias más destacadas lo impidió.

Rodríguez-Picabea indicaba un triunvirato de poder en la Orden de Calatrava dispuesto por el Maestre, el Comendador Mayor y el Clavero. Señalaba como en la Edad Media los linajes más importantes controlaban la concesión de las dignidades y las mejores encomiendas de la Orden de Calatrava. Unas cuantas familias controlaron estos señoríos y a veces hubo enfrentamientos

por el acceso a ellas. Los caballeros buscaban medrar ascendiendo social y económicamente a las mejores.

A finales del siglo XV se repuebla Manzanares con aportes demográficos moriscos. Estas familias serían expulsadas posteriormente por el Real Decreto de Expulsión de 1609 (64 familias, unas 300 personas). Si un comendador acertó trayendo más población para disparar los diezmos en los nuevos territorios adquiridos otro tuvo que ver con horror como parte de la mano de obra que potenciaba los diezmos desaparecía por una orden política incoherente y completamente ajena a los campos de Manzanares.

El Lugar de Manzanares tenía como mayor órgano de gobierno su concejo que debió ser abierto al inicio, con la participación de todos los vecinos al acabar la misa del domingo en la puerta de la primitiva parroquia de Manzanares bajo la advocación de Santa María de Alta Gracia. Este templo pasó a ser ermita a partir de 1520, por la presencia de la nueva parroquia en la plaza principal, pasando después a ser la iglesia del Convento del Carmen hasta que se desmonta con la llegada de los franceses en la Guerra de Independencia, tras el nefasto episodio del asesinato de los soldados enfermos y heridos de aquel hospital improvisado. Con sus restos se realizó una pequeña fortaleza para defender el Cuartel General francés instalado en el castillo y algunas avanzadas alrededor de este.

A partir del acuerdo de 1239 debieron pasar unos años en donde tan solo existía la torre del Clavero. Conocemos que en 1245 aun no existía una iglesia en Manzanares, probablemente tampoco población. En la segunda mitad del siglo se debió repoblar, aunque existió población en Moratalaz anteriormente. Al principio el Concejo debió ser abierto, con todos los vecinos, convocados a campaña tañida en la entrada de la iglesia. El Concejo debió ser cerrado pronto, con representantes, puesto que en 1.352 había en Manzanares 200 casas, lo que estima una población entre 800-1.000 personas. Extraordinariamente se pudo convocar concejo abierto si el asunto era de mucho interés. Hervás señala la existencia de unos 3.500-4.000 habitantes en el siglo XV. Este crecimiento demográfico debió darse por la ampliación territorial y las nuevas posibilidades económicas de los espacios cercanos absorbidos por la encomienda con la desaparición de Moratalaz y Aberturas. Los nuevos derechos económicos atraerían a más vecinos hasta Manzanares.

El “Concejo de Buenos Hombres de Manzanares” contaba con dos alcaldes, uno en representación de los nobles y otro por los pecheros (los que pechan o pagan impuestos). Junto a estos estaban los regidores y oficiales asalariados del concejo, el escribano público y el alguacil que se ocupaba de la seguridad municipal. Las varas de alcaldes las recibían anualmente de manos del Comendador de Manzanares en una ceremonia especial.

Los diezmos de Manzanares que pagaban los vecinos se repartían 2/3 para el comendador y 1/3 para el Arzobispado de Toledo. Para recoger estos bienes del comendador existían en el castillo suficientes espacios que se fueron ampliando con el crecimiento demográfico. Para la tercia religiosa se construía la Casa Tercia que debió evolucionar en el tiempo ampliando sus espacios por el creciente pago de impuestos de los vecinos. También tenía derechos la institución de la Clavería de la Orden de Calatrava, cuyo Clavero vivía en el propio castillo, y el Maestrazgo de la Orden de Calatrava, una institución que proporcionaba ciertas rentas dispersas por todas las encomiendas para el Maestre. Estos cuatro poderes tenían derechos tributarios y también estaban obligados a pagar los gastos de la encomienda en proporción a sus derechos. Cada vez que había que sufragar obras en la iglesia parroquial se repartían los gastos entre los distintos señores en porcentajes correspondientes a sus derechos.

La aldea de Manzanares dependía judicialmente de la villa de Almagro. Esta población cercana a la que parece proteger con la ampliación del Campo de Calatrava hacia el sureste tenía dos ferias comerciales anuales que duraban 15 días cada una. La primera arrancaba 8 días después de Navidad y la segunda empezaba en Santa María de Agosto.

Este privilegio medieval haría que los cercanos vecinos de Manzanares fuesen y viniesen con sus animales y carruajes a comprar y vender productos agropecuarios.

La actividad ganadera en Manzanares por su especial aparición en 1239 (documento de pleito para pastar Membrilla en Manzanares, 1493) o por su ampliación hacia otros términos vecinos en el siglo XV (documento de pleito sobre pastos Encomienda de Manzanares-Concejo de Valdepeñas, 1494) tuvo algunos enfrentamientos jurídicos con vecinas poblaciones a finales de la Edad Media. La problemática y compleja organización señorial de las encomiendas no dejaba claro quien debía de pastar. Cada circunscripción territorial podía tener varios señores que se disputaban sus bienes cuando no quedaban claros sus derechos.

Todos los caballeros de la Orden de Calatrava participaron en la reconquista de Al- Ándalus. Conocemos como Frey Blasco Núñez, Comendador de Manzanares, participó a caballo junto al Maestre D. Ruy Pérez Ponce en la revuelta de Badajoz (1289), la conquista de Tarifa (1292) y la toma del Castillo de Alficén en el Reino Nazarí de Granada (1295). Se trata del primer caballero conocido que ostentó este título de Comendador de Manzanares.

Durante el siglo XV los conflictos internos de la Orden fueron intensos. El enfrentamiento militar medieval más destacado cercano a Manzanares se produjo en la Batalla de Barajas, despoblado en término de Daimiel. Se trató de un choque entre dos facciones de la Orden y en donde murieron muchos caballeros. Es posible que las tropas de un bando partieran del Castillo de Manzanares dada su cercanía y el liderazgo del Clavero de la Orden que tenía su sede en la fortaleza manzanareña.

En 1443 ante los rumores de la muerte en Toledo del Maestre Luis de Guzmán el Comendador Mayor Juan Ramírez de Guzmán, que le debía suceder, formó un ejército para apoderarse de las fortalezas y villas de la Orden. El Clavero Fernando de Córdova se puso al frente de la facción del Maestre, que no había muerto, y el Infante D. Juan, del que era privado el Comendador Mayor, se puso al frente de la otra facción. Se enfrentaron así por parte del Infante y el Comendador Mayor 200 hombres de armas y 100 jinetes frente al Clavero que defendía al Maestre con 180 hombres de armas y 220 jinetes. Perdió el bando del Comendador Mayor y sus caballeros fueron presos en la fortaleza de Calatrava La Nueva.

Después Fernando de Padilla llegó a ser Maestre de Calatrava tras la disputa por el poder, pero debió haber una traición del bando perdedor porque Fernando de Padilla fue liquidado en el Castillo de Calatrava La Nueva. Oculto el asesinato para pacificar la Orden de Calatrava el Comendador de Manzanares Pedro de Ulloa intentó convencer al Arzobispo de Toledo para que confirmase al frente de la institución a Fernando de Padilla, ocultando su fallecimiento. En plena convulsión de la institución accedía al poder el Maestre Pedro Girón (1445-1466), personaje que el rey Enrique IV le propuso casarse con Isabel (La Católica) pero en su camino de Jaén a Madrid para hacer la petición de mano murió repentinamente y en 1469 Isabel de Castilla se casaba con Fernando de Aragón.

Las luchas intestinas continuaron dentro de Castilla y dentro de la Orden de Calatrava. El Clavero García López de Padilla (hermano de Fernando de Padilla y último Maestre de Calatrava, 1482-1489) apoyó al bando perdedor en las luchas en la Castilla de la Guerra de Sucesión (1475-1479) entre los partidarios de la hija y la hermana del difunto Enrique IV: la Princesa Juana la Beltraneja y la Princesa Isabel (La Católica). Este clavero en septiembre de 1475 tomaba las fortalezas de Villarrubia, Manzanares, Daimiel y Almodóvar. El siguiente conflicto armado con referencia al Castillo de Manzanares sería ya en la Guerra de los Comuneros pasada la Edad Media.

D. Gutierre de Padilla, sobrino de los Maestres de Calatrava Fernando de Padilla y García López de Padilla, era Comendador de Manzanares y Clavero de la Orden (1485- 1497). Después pasó a ser Comendador Mayor y cuando Isabel la Católica descabezó la Orden de Calatrava haciendo desaparecer el cargo de Maestre D. Gutierre debió quedar desolado. El sobrino del último Maestre se quedó sin posibilidad de ascender en la institución, pese a su destacada participación en la Guerra de Granad Los reyes españoles serán desde entonces Administradores Perpetuos de la Orden de Calatrava, así como de las otras instituciones hermanas. D. Gutierre siempre vivió con la esperanza de ser elegido Maestre de la Orden de Calatrava, pero se habían acabado el tiempo de los maestres, la reconquista y la Edad Media. Murió en Almagro en 1515.

E. Solano (1978) indica una grave situación epidemiológica y climática a inicios del siglo XVI. Los diezmos quedaron reducidos por culpa de las epidemias, la sequía y la langosta en aquellos primeros años. En 1508 hizo acto de presencia una epidemia que disminuyó la población. De 300 vecinos se redujo a 130, lo que nos da una idea de pasar de 1.200 habitantes a unos 500 manzanareños. Obviamente sin trabajadores los campos quedarían sin producir los frutos de la tierra. Entre 1502-1508 se produjo un grave deterioro de las condiciones de vida en Manzanares. Esto pudo provocar la ausencia del Clavero de Manzanares desde aquel momento emigrado a los Palacios de la Clavería en Aldea del Rey.

Fray Alonso de Cabrera, en el siglo XVI, decía con pena que una vez que se tomó Granada en 1492 “se mancaron los caballos y enmohecieron las corazas y las lanzas, y se pudrieron las adargas [escudos]”. Recordemos que la Edad Media había terminado y Cervantes sentenció aquella etapa como pasada describiendo a Don Quijote como un hidalgo de lanza en astillero (guardada), adarga antigua (en desuso), rocín flaco (sin validez para la guerra) y galgo corredor (tampoco servía para un combate).

CONCLUSIONES.

  • Tras la desmembración del territorio de la Orden de Santiago (1239) se erigió una torre fortaleza exenta como dominio del territorio bajo jurisdicción del Clavero de la Orden de Calatrava. La torre del Clavero dominaba un nuevo territorio de Calatrava sin habitantes.
  • El yacimiento arqueológico rebautizado por los cristianos como Argamasilla de Pilas Bonas perteneció al Hospital de Santiago de los Caballeros (Toledo) limitando la jurisdicción del Campo de Calatrava y el santiaguista Campo de Montiel. Esta zona limítrofe entre la Encomienda de Manzanares y la Encomienda de Membrilla era independiente en su jurisdicción y fue asignada tras la Batalla de las Navas de Tolosa al hospital toledano de la Orden de Santiago.
  • Esa torre exenta es la actual torre del homenaje del Castillo de Manzanares, de la que se conserva original la parte baja (primer suelo y tercer suelo). El segundo suelo, que era de madera, desapareció durante el franquismo. El cuarto y quinto suelo había desaparecido ya a principios del siglo XX sustituido por un tejado a cuatro aguas. Hoy se han restaurado. No era frecuente edificar torres y castillos porque ocupaban otros tomados a cristianos o musulmanes. En teoría las fortalezas las construía el Maestre, pero desconocemos el papel del Clavero en la erección de la torre. Quizás en la construcción del castillo tengan parte tanto el Clavero como el Comendador de Manzanares.
  • Tras una primera etapa sin población (con excepción de los mudéjares de Moratalaz) se tuvo la necesidad de ampliar el enclave estratégico de la torre fortaleza evolucionando hacia un castillo medieval. La Torre de Manzanares se convirtió en la torre principal del Castillo de Manzanares en su construcción. El castillo atrajo una repoblación medieval. Probablemente la población mudéjar de Moratalaz se repartió entre el Lugar de Manzananares y otras poblaciones cercanas.
  • El asentamiento calatravo creció pasando de una encomienda con poca importancia a una de sus principales. Se fortaleció a mediados del siglo XIV con la despoblación de términos cercanos y aquellos territorios despoblados alimentaron la ampliación y extensión del término de Manzanares en el siglo XV.
  • Manzanares pertenecía a la Clavería desde 1239 siendo su sede habitual en la Edad Media. Después, probablemente c1284, se crearía la Encomienda de Manzanares dotándola de diferentes y nuevos derechos con la repoblación de Manzanares. Estos derechos fiscales eran diferentes a los derechos del Clavero. Ambas administraciones señoriales convivieron durante toda la Edad Media hasta que una crisis a inicios del siglo XVI desplazó al Clavero de Manzanares hasta Aldea del Rey, buscando nuevos y más estables derechos fiscales. Abandonaría algunos de estos que pasarían al Comendador de Manzanares con la excepción del derecho de paso de ganado (portazgo) que lo mantuvo en la Edad Moderna.
  • El Lugar de Manzanares debió poblarse a finales del siglo XIII ligado a la construcción del castillo. En 1512 se convirtió en villa durante el reinado de los Reyes Católicos, independizándose de Almagro. 1519 es la fecha en que por la resistencia frente a un ejército comunero recibe el título de “Muy Noble y Leal Villa de Manzanares”. En 1808 se le concede el título de “Fidelísima Villa”. En 1881 un Real Decreto concedía el título de ciudad a la villa de Manzanares.

APÉNDICE DOCUMENTAL

Fechas aprox. Propietarios de la Torre fortaleza y del Castillo de Manzanares en la Edad Media (1239-c1500).

  • c1239 Clavero Rodrigo Fernández
  • Hasta 1245 Clavero Diego López de Hinojosa
  • 1245 Clavero Frey Espinel
  • 1256 Clavero Pedro Ruiz de Mansilla
  • 1269? Clavero  Juan  González.  Designado  “maestre”  como  ayuda  del  titular  Pedro Ibáñez, que se encontraba muy viejo, después le sucedió como Maestre de Calatrava hasta su muerte en 1284.
  • c1267-c1284 Clavero Juan Yáñez de Morales
  • Hasta c1284 Clavero Diego de Oteyza
  • c1284-c1295 Comendador Blasco Núñez
  • c1284-c1295 Clavero Diego González de Bargas
  • c1295 Clavero Lorenzo Yvaynes
  • 1295-1297 Clavero García López de Padilla
  • Antes de 1303 Clavero Andreo de Peralta
  • 1303-c1305 Clavero Pedro García de Padilla
  • Inicios siglo XIV Clavero Fernán Rodríguez
  • 1313 Clavero Arias Gutiérrez
  • c1318 Clavero Gonzalo Gómez
  • 1326 Comendador Esteban García
  • 1321-med. s. XIV Clavero Juan Núñez de Prado
  • Med. S. XIV Clavero Ramir Lorenzo Gallinato
  • c1351 Administradora Doña Urraca Fernández
  • c1355 Clavero Pedro de Godoy
  • c1369-c1382 Clavero Garci López de Cárdenas
  • Antes de 1385. Clavero Gonzalo Núñez de Guzmán
  • Hasta 1394 Clavero Fernando Rodríguez de Villalobos
  • c1394 Clavero Ramiro Núñez de Guzmán (I), sobrino del Maestre
  • Gonzalo Núñez de Guzmán (1385-1404)
  • Antes de 1407 Clavero Ramiro Núñez de Guzmán (II), sobrino del Maestre
  • Luis González de Guzmán (1414-1443)
  • c1417 Clavero Lorenzo Ramírez
  • c1423 Una mujer (¿Doña Elvira de Guzmán?) recibiendo las rentas de la encomienda como administradora; compartido con el Clavero
  • 1429 Comendador Gonzalo Ferrera
  • Hasta 1443 Clavero Fernando de Padilla
  • 1445-c1477 Clavero García López de Padilla
  • 1444-¿? Comendador Pedro de Ulloa
  • 1459-¿? Comendador Alfonso Muñoz
  • Segunda mitad del siglo XV Rodrigo Manrique de Ayala, Comendador de Manzanares y de Villarrubia
  • c1482 Comendador Pero Núñez de Guzmán
  • 1484-1491 Comendador Alonso de Ávila (o Dávila)
  • Hasta c1485 Clavero Ramiro Núñez de Guzmán
  • 1485-1497 Gutierre  López  de  Padilla,  Comendador  de  Manzanares  y  Clavero  de Calatrava al tiempo. Primer Presidente del Consejo de Órdenes para Calatrava y Alcántara.
  • 1497 Clavero Alonso de Silva
  • c1502 Clavero Gómez de Guzmán
  • c1502 Comendador Pero Muñoz (o Núñez) de Guzmán

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